miércoles, 19 de noviembre de 2008

Plaza Nueva y Plaza de San Francisco

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Hoy comenzaremos nuestra ruta por
la Plaza Nueva. para continuar visitando la Capilla de San Onofre, La plaza de la Constitución y terminaremos en la Capilla de San José.

La Plaza Nueva.- En el S.XI, toda la zona en la que se sitúa la plaza y sus aledaños, estuvo ocupada por un cementerio, huertas, la llamada "Laguna de la Pajarería", resto sin duda de un brazo del río , (como nos confirman los hallazgos arqueológicos como los restos de un barco, encontrados en las obras de construcción del ferrocarril metropolitano de los años setenta) y diversas construcciones e instalaciones relacionadas a través del Arenal , con la actividad Portuaria.

A lo largo de su historia la plaza recibe varios nombres, en 1854, Plaza de San Francisco , por el solar del convento que se encontraba allí desde el siglo XIII, en 1857 le pusieron el nombre de Plaza de la Infanta Isabel , en 1868 la llaman Plaza de la Libertad, en 1873, se lo cambian por Plaza de la República. Dos años después en 1875 la rotulan como Plaza de San Fernando, En 1931, la vuelven a llamar República y en 1936 se lo cambian por el actual Plaza Nueva.
Vista aérea de la Plaza Nueva

A finales del siglo XIII una comunidad de franciscanos se instaló en la zona, que abarcaba desde la plaza existente a espaldas del Ayuntamiento, Plaza de San Francisco, hasta cerca del puente de Triana, desde 1605 fue ocupada por otros religiosos que a día de hoy siguen ubicados en el cercano Convento de San Buenaventura. Durante la invasión francesa el convento fue parcialmente destruido y en 1810 pasto de las llamas, quedando en tal mal estado que se decidió por modificar la zona y acondicionarlo como plaza accesible a todo el público. Aún así en 1813 se intentó abrir la iglesia para en 1815 iniciar la reconstrucción del edificio conventual completo, llegado el año 1835 y la consabida desamortización requirieron que las obras se detuvieran.
Convento de San Francisco
(Ya no queda nada)

En 1840 se acuerda en pleno demoler los restos del convento
y en 1849 los terrenos que ocupan son cedidos a la ciudad por Real Decreto.

De todo este enorme edificio sólo ha quedado un par de vestigios, la conocida capilla de San Onofre y el Arquillo renacentista (junto al Ayuntamiento) que da acceso a la Plaza de San Francisco.

La plaza era un espacio diáfano con un único elemento en el centro, una farola, que posteriormente sería reemplazada por un quiosco para banda musical, su duración fue muy breve, en 1877 fue colocada la primera piedra del monumento al rey San Fernando en el centro del solar, pero no sería inaugurado hasta el 15 de agosto de 1924 y en cuyo diseño colaboró Juan Talavera y Heredia.

Monumento al Rey San Fernando preside el centro de la Plaza Nueva. La primera idea de un monumento del alcalde Francisco Javier Cavestany en 1848, cuando aún se estaba construyendo la plaza. Más tarde, en 1861, se retomó la iniciativa con el apoyo expreso de la reina Isabel II. Diversos cambios de opinión y de circunstancias administrativas retrasaron la decisión hasta 1877, en que colocó la primera piedra el rey Alfonso XII. Se terminó la obra en el siglo siguiente, siendo su inauguración el 25 de agosto de 1924.

En la elaboración definitiva del monumento colaboraron los artistas más afamados de la época. Así, el pedestal y la idea del conjunto es de Juan Talavera Heredia. Los lados del pedestal están flanqueados por las figuras de cuatro personajes que acompañaron al Santo Rey en la conquista de Sevilla: la figura de Alfonso X es obra de Enrique Pérez Comendador; el caballero Garci Pérez de Vargas es obra de Joaquín Sánchez Cid; el almirante Ramón Bonifaz es de José Lafitta y Diaz, y Alfonso López Rodríguez hizo la del obispo Don Remondo, estos cuatro personajes están coronados por la giralda y la torre del oro alternativamente, representadas tal y como eran en la época musulmana. En la cima, la estatua ecuestre de San Fernando es de Joaquín Bilbao Martínez.

La Plaza ha sufrido muchas reformas a lo largo de su historia, la última en 2006, se acondicionó el espacio como área para peatones suprimiendo el tráfico rodado, se pavimentó todo el suelo con granito y mármol, se colocaron bancos de granito recubiertos de madera, añadieron macetones para flores, distintos tipos de farolas, árboles, una fuente, quioscos, aparcamiento de bicicletas y terminaron de colocar los últimos raíles y el apeadero del Metrocentro que será el único transporte público que puede acceder al lugar además de los taxis.

Durante estas obras se descubrieron importantes restos arqueológicos entre los que se encuentra una bella fuente policromada, del Convento de San Francisco, de aproximadamente finales del siglo XVI y principios del XVII. Se decidió trasladarla para restaurarla y ponerla en exhibición.

En la misma Plaza Nueva, nos situamos de espalda al ayuntamiento, y a nuestra izquierda nos encontramos con la Capilla de San Onofre, como ya hemos comentado uno de los dos vestigio que nos queda del Convento Casa Grande de San Francisco de Sevilla que, además de su templo, poseía diversas capillas en su recinto.





Nos dirigimos a la C/ Zaragoza, en el num. 60, podemos observar una casa nobiliaria donde tuvo lugar la primera sede de la fundación de Santa teresa en Sevilla.




Plaza de San Francisco.- Toma su nombre del convento franciscano fundado en 1248 y que ocupaba parte del lado occidental, donde hoy se abre la Plaza Nueva.


A principios del siglo XVI era el corazón de la ciudad y
funcionaba como su plaza mayor, allí se encontraban ubicados los principales poderes civiles, como el concejo hispalense, sito en el Ayuntamiento , y el tribual de justicia en la Audiencia (Hoy Cajasol), y la Carcel Real, donde estuvo preso Cervantes, tal y como recuerda una placa en la Calle Sierpes.

Durante el Medievo fue uno de los escenarios comerciales de Sevilla, lo que propició la concentración de tiendas en sus antiguos soportales, pero esta función se fue perdiendo frente al paso que adquiría su importancia administrativa y de representación.

Testimonio renacentista, además de las Casas Consistoriales, es la fuente de Mercurio situada en uno de los extremos de la plaza, delante del edificio del Banco de España, presidida por Mercurio Argifonte, dios titular del comercio, la prudencia y la elocuencia, una apropiada divinidad para la pujante Sevilla del Quinientos. Centro cívico de la ciudad, aquí se celebraban fiestas y regocijos públicos: cañas y corridas de toros, representaciones teatrales… Pero también acontecimientos excepcionales de tono menos festivo, como el famoso auto de fe de 1660. "La Inquisición"

La fuente, fue restaurada profundamente en 1655 por Pedro Sanchez Falconde y en 1717 se funde una nueva estatua ya que el original de Pesquera y Morel desaparecio en 1712.

A mediados del siglo XIX es desmontada y se ubicó en: en los Jardines de las Delicias, en la casa de los Levies, en la casa de los Pinelo, en el propio Alcazar y en los Jardines de Murillo . En 1850 , en esta misma ubicacion estuvo la tambien viajera Pila del Pato

En 1974 contruye una nueva fuente el arquitecto Rafael Manzano , inspirandose en la anterior fuente tambien dieciochesca de Fernandez Iglesias. Donde como vemos no solo es fuente la escultura de bronce, sino tambien el pilón de piedra circular con motivos neobarrocos

La Plaza de San Francisco sigue cumpliendo aún hoy su función representativa como sede del Ayuntamiento, su vitalidad cotidiana y su uso festivo: por aquí pasan todas las procesiones de Semana Santa, con cuyo motivo se instalan aquí los palcos que la transforman en un teatro sagrado; pasan también por aquí las procesiones del Corpus Christi y de la Virgen de los Reyes. Aquí desemboca —o empieza— la calle Sierpes. Es casi imposible pasar por Sevilla y no pisar esta plaza.

Los tres edificios que rodean la Plaza:

El Ayuntamiento.- El edificio histórico que ocupa el Ayuntamiento, constituye una de las muestras más notables de la arquitectura plateresca. Se comenzó a edificar en el siglo XV por Diego de Riaño, el maestro ejecutó el sector meridional del Ayuntamiento, dos plantas recubiertas de relieves platerescos con representaciones de personajes históricos y míticos

El arquillo con emblemas alusivos a los fundadores de la ciudad, como Hércules y Julio César. Esta sede fue reformada, , en el s. XIX por Demetrio de los Ríos y Balbino Marrón, quienes trazaron una nueva fachada principal, orientada a la Plaza Nueva, de corte neoclásico. A su vez, reorganizaron el interior alrededor de dos patios y una gran escalera


La Audiencia.- las primeras noticias que tenemos de una institución de estas características es sobre un casa quadra. La casa cuadra, conocida así por se una sola sal. En 1425, se sientan las bases de la actual audiencia, esta casa, de estilo mudéjar, con profusa decoración de azulejos, se amplia en 1498. En 1538 se construyen nuevas salas como la Sala de Juzgado, para los archivos o la capilla en la planta alta. En 1555, se funda la Real Audiencia. En 1861, se produce una lamentable perdida, su torre renacentista amenaza ruina y se decide derribarla. La obra que se realiza a raíz del incendio de 1918 es la que le da el aspecto actual.

Afortunadamente el incendio no afecto al patio que es junto las escaleras, principal y noble lo que mejor se conserva del palacio renacentista. Aníbal González finaliza las obras de Reforma en 1923, la fachada principal se adecenta, conservando su esquema decimonónico en la primera y segunda planta.

La tercera planta se modifica totalmente, aplicándose unas ventanas con arco de medio punto, separadas por columnillas.

Tras algunos años, la Audiencia ha recuperado la bicromía original del proyecto de Aníbal González.

La Cárcel Real.- No es fácil fundamentar documentalmente el origen de la cárcel real. Ortiz de Zúñiga habla de una reforma del edificio a cargo de doña Guiomar Manuel en 1418. Juan Navarro, arquitecto del siglo XVIII, informa a Felipe V sobre la situación general del edificio, según la documentación que se conserva en el Archivo Municipal de Sevilla. A partir de esta documentación se clarifica la historia de la cárcel real en los siglos XVI y XVII.

Aclaremos que no era la única cárcel de Sevilla, dada la proliferación de jurisdicciones; estaban también la de la Hermandad, la del Arzobispo, la de la Audiencia y la de la Inquisición.



La Cárcel Real de Sevilla estaba en la confluencia
de la calle Sierpes con la Plaza San Francisco,
junto a la Audiencia y el Ayuntamiento.
Hoy no queda nada del edificio.

La descripción más detallada del presidio público, así como de las gentes que pasaba por sus rejas, es la del jesuíta Pedro de León. En sus memorias nos revela cómo la cárcel era además de un edificio donde se confinaba a los criminales, un lugar de encuentro de los bajos fondos con otros sectores de la sociedad sevillana, y un sitio dónde se llevaban a cabo prósperos negocios que beneficiaban tanto a los allí ingresados como a las autoridades.

Otra importante descripción de la cárcel se contiene en el opúsculo "Relación de la Cárcel de Sevilla", de Cristobal de Chaves, escrita entre 1585-1597. Chaves era abogado en la Real Audiencia de Sevilla y conocía bien el lugar y sus gentes:

"Hase de considerar que la cárcel de Sevilla está en lo mejor della, junto a las Audiencias superiores e inferiores. La cual es muy grande, y tiene muchos aposentos altos y bajos; donde hay un patio cuadrado con seis pajas de agua, de 30 pasos de ancho y 30 de largo, a una parte de la cual está en lo alto una capilla de mucha devoción y ornamento, con capellán que cada día dice misa a los presos, que suelen pasar de mil y ochocientos de ordinario, sin los que hay en las de la Audiencia, Hermandad y Arzobispal y Contratación"

Relación de la Cárcel de Sevilla.- Primera parte
Cristobal de Chaves-1585








Nos dirigimos por la C/ Sierpes a la
Capilla de San José

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